La terapia ocupacional trabaja lo que más importa: que cada persona pueda hacer las cosas que quiere y necesita hacer. Vestirse, comer, jugar, escribir, ir al colegio, relacionarse. La independencia no es un lujo, es un derecho, y estamos aquí para ayudar a conseguirla.
Regulación y procesamiento de estímulos del entorno
Coordinación, escritura y manejo de objetos
Autonomía en las rutinas cotidianas
El juego como herramienta terapéutica principal
La TO acompaña a personas de todas las edades que tienen dificultades para participar en las actividades que son importantes en su vida.
Cuando un niño tiene dificultades para vestirse solo, manejar el lápiz, tolerar ciertas texturas o participar en el juego con otros, la terapia ocupacional es la intervención más indicada. Trabajamos en la consulta, en el colegio y en casa para que las mejoras se generalicen a todos los entornos.
Lesiones, enfermedades neurológicas, problemas de salud mental o simplemente dificultades funcionales que limitan la participación en el trabajo, las relaciones o las actividades de ocio. La TO adulta trabaja la recuperación de la autonomía y la adaptación del entorno cuando sea necesario.
Mantener la independencia en las actividades cotidianas es fundamental para la calidad de vida y el bienestar en la vejez. La TO trabaja la prevención de caídas, la adaptación del hogar, el mantenimiento de las habilidades funcionales y la participación social activa.
La terapia ocupacional abarca mucho más de lo que parece. Todo lo que permite a una persona participar plenamente en su vida cotidiana es nuestro terreno.
Cuando el sistema nervioso no procesa bien los estímulos del entorno —tacto, movimiento, sonido, luz— el impacto en el comportamiento y el aprendizaje puede ser enorme. Evaluamos el perfil sensorial de cada persona y diseñamos intervenciones para mejorar la regulación y la tolerancia sensorial.
Coger el lápiz, cortar con tijeras, abrochar botones, escribir de forma legible. La motricidad fina es la base de muchas actividades escolares y cotidianas. Trabajamos la coordinación mano-ojo, la fuerza y precisión de los dedos y la preparación para la escritura desde edades tempranas.
Vestirse, ducharse, comer, gestionar el tiempo o usar el transporte público. Las AVD son el objetivo final de la terapia ocupacional: que cada persona sea lo más autónoma posible en las actividades que definen su día a día. Trabajamos las habilidades y también adaptamos el entorno cuando es necesario.
El juego es el trabajo de la infancia. Cuando un niño tiene dificultades para jugar con otros, para tolerar los cambios o para involucrarse en actividades de grupo, la TO trabaja esas habilidades desde dentro del juego mismo, haciendo que la terapia sea algo que los niños quieran hacer.
El rendimiento en el aula no depende solo de la inteligencia. La organización del material, la gestión del tiempo, la adaptación a las rutinas escolares y la escritura funcional son habilidades ocupacionales que podemos evaluar y trabajar de forma específica en coordinación con el colegio.
La torpeza motriz, las dificultades de coordinación o el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC) afectan a la confianza y la participación en actividades físicas y de ocio. Trabajamos la coordinación global, el equilibrio y la conciencia corporal de forma progresiva y motivadora.
Muchos problemas de conducta tienen una base sensorial o de procesamiento. Cuando un niño tiene rabietas intensas, dificultades para las transiciones o reacciones desproporcionadas, la perspectiva de la terapia ocupacional puede aportar una comprensión y una intervención muy diferente y eficaz.
A veces la solución no está solo en la persona sino en adaptar el entorno. Evaluamos el hogar, el colegio o el lugar de trabajo y recomendamos modificaciones, productos de apoyo o tecnología asistiva que aumenten la autonomía y la participación.
Tras un ictus, con Parkinson, Alzheimer u otras condiciones, la terapia ocupacional trabaja para maximizar la funcionalidad, prevenir el deterioro y mantener la participación en las actividades significativas el mayor tiempo posible. Incluye orientación a cuidadores y adaptación del domicilio.
La terapia ocupacional empieza siempre por entender qué actividades son importantes para esa persona y qué le impide participar en ellas plenamente. El resto se construye a partir de ahí.
En terapia ocupacional, el éxito se mide en cosas concretas: el día que un niño se pone los zapatos solo, o la tarde que una persona mayor vuelve a prepararse su propio café.
Si tienes alguna duda más, escríbenos. Estaremos encantadas de ayudarte.
Si crees que la terapia ocupacional puede ayudar, escríbenos. Te contamos exactamente qué podemos hacer y cómo sería el proceso, sin compromisos.
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